ALDEMARO ROMERO

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Biografia de Aldemaro Romero

QUIÉN ES ALDEMARO ROMERO?

Aldemaro Romero pertenece al grupo de Cantantes, Aquí algunos detalles de Cuando y donde nació Aldemaro Romero y que hizo desde joven.

NOMBRE REAL DE ALDEMARO ROMERO WIKIPEDIA

  • Donde Nació: Valencia, Carabobo, Venezuela
  • Fecha de Nacimiento: 12 de marzo de 1928 (Edad: 90)
  • Género(s): Onda Nueva, clásica, jazz
  • Actividad: 1937 − 2007
  • Instrumentos: Piano
  • Ocupación: Pianista, director, compositor, arreglista

BIOGRAFIA DE ALDEMARO ROMERO

Comenzó sus estudios musicales con su padre, Rafael Romero, quien era director de la Banda del Estado Yaracuy. A los 9 años, ya era experimentado cantante y el primer locutor de radio infantil en la emisora La Voz de Carabobo. Allí animaba un espacio llamado La Hora Infantil junto a su hermana Rosalía Romero, menor de edad igual que él. Además, en dicho espacio también vendía publicidad. En 1941 se trasladó a Caracas y trabajó inicialmente junto a músicos populares del género típico conocido como música cañonera. Paralelamente, toma clases de mecánica y de música con el compositor venezolano Moisés Moleiro. Su primer trabajo es como pianista en salones nocturnos y en orquestas de baile siendo la primera de ellas la orquesta Sonora Caracas. En 1944, firma un contrato con la emisora caraqueña Radio Libertador en la cual funge de pianista de planta. Allí conoce al director de orquesta popular Luis Alfonzo Larrain, con quien toma clases de música y de quien recibe fundamentos de disciplina, de los cuales hará uso más tarde cuando dirija sus propias agrupaciones. Larrain le asigna, gracias a su talento, el triple rol de subdirector, arreglista y pianista de su orquesta. Con esta agrupación inicia su carrera de compositor con el bolero "Me queda el consuelo". Se separa después de esa orquesta al unirse a la agrupación bailable de los cantantes populares Rafael "Rafa" Galindo y Víctor Pérez, continuando su rol de pianista. En 1948, se independiza creando su primera orquesta de baile llamada "Aldemaro Romero y su Orquesta" la cual dura hasta 1950, cuando tiene una actuación en la cinta venezolana "Tres meses de vida". Realiza actuaciones en radios caraqueñas y en 1952, llamado por su amigo, el tenor Alfredo Sadel, se marcha a Nueva York firmando contrato con la disquera transnacional RCA Victor para grabar con una orquesta de estudio, una serie exitosa de álbumes en formato LP denominada Dinner In..., ofreciendo música latina popular, idea del propio Romero que al final fue aceptada. Así, el nombre del joven Maestro forma con el de veteranos músicos tales como, el argentino Terig Tucci, el mexicano Pablo Ruiz, el brasileño Rafael "Fafa" Lemos y el cubano René Touzet parte de la pléyade de artistas que dieron vida a esta serie discográfica. El primero y más exitoso de estos álbumes fue Dinner in Caracas, grabado curiosamente con músicos estadounidenses y dos venezolanos, uno de ellos el propio Romero, y el contrabajista. Esta grabación fue realizada en formato monaural, en momentos en que la estereofonía y la grabación multipista aún no hacían su aparición formal. Con este álbum superó los registros de venta hasta entonces conocidos en el mercado discográfico de América del Sur y concluye esta serie en 1956, con Dinner In Colombia, grabado en los estudios de RCA Víctor Mexicana. Luego, grabó numerosos álbumes en diferentes países, entre ellos, Cuba. En este país, realiza la dirección y el arreglo para el tema "Alma Libre" grabado a dúo por Alfredo Sadel y Benny Moré. En Estados Unidos, su capacidad como arreglista y director lo condujo a colaborar con orquestas y cantantes populares, como Dean Martin, Jerry Lee Lewis, Stan Kenton, Machito y Tito Puente, entre otros. También viajó extensivamente, desarrollando su arte en numerosos países: México, Puerto Rico, Colombia, Perú, Brasil, Argentina, España, Francia, Grecia, Suiza, Suecia, Italia, Rusia, Egipto y Japón. En 1957 creó en Estados Unidos una Gran Orquesta bajo el género del mambo y es contratado para los Carnavales de Caracas, ese año, acompañando al vocalista cubano Miguel de Gonzalo. La orquesta es considerada como una atracción extranjera por no ser venezolanos sus integrantes, exceptuando al propio Romero, pero esto no es obstáculo para que sus presentaciones sean exitosas. En 1960 vuelve a Venezuela, para ser el productor y presentador del programa "El show de Aldemaro Romero" en el cual cumple otras funciones más, entre ellas la de escenógrafo. Allí acompaña o presenta a cantantes venezolanos y extranjeros de la época como el cuarteto Los Cuatro y Simón Díaz. Para septiembre de 1964 participa en una presentación donde ejecuta jazz demostrando su versatilidad musical. Hacia 1965, hace grabar al vocalista juvenil Cherry Navarro el pasodoble "Adiós, Madrid" en un atisbo de lo que sería posteriormente, el movimiento de la Onda Nueva. Hacia 1968 firma un nuevo contrato con RCA Víctor en Italia, para grabar en ese país la segunda parte de "Dinner In Caracas". Al terminar la década, el productor y locutor Renny Ottolina llama a Romero para componer los temas incidentales y principales de la escenificación para la televisión del cuento infantil "El angelito más pequeño". Destaca de todos estos temas, el Sueño de una niña grande, vocalizado en esa oportunidad por el ya desaparecido actor y cantante venezolano Germán Freites. La Onda Nueva Durante una convalecencia, Aldemaro Romero, encuentra la inspiración para presentar en el año 1968 su creación de una nueva forma de interpretación de música venezolana, conocida como Onda Nueva, derivada del joropo e influenciada por el jazz y la bossanova brasileña. La idea también surge debido a que, hasta entonces, la música venezolana carecía de movimientos innovadores que la hicieran renovarse. Cuando Romero presentó esta idea a su amigo, el contrabajista de origen austríaco Jacques Braunstein, solicitándole su parecer, él respondió que aquello le parecía "una Onda Nueva", lo cual sirvió de identificación al movimiento musical desde ese momento hasta la actualidad. Sin embargo, existe otra versión en la que el músico Frank Hernández (colaborador de Romero en los años de vigencia del movimiento) señaló que el surgimiento de la Onda Nueva se debió a un encargo realizado por una empresa publicitaria a Romero, que no gustó a esta empresa, aunque sí a los músicos participantes.[2] Según esta otra versión, el resultado fue aplicado por Romero y Hernández a "diferentes tipos de música". Sin embargo Hernández reafirmó el mérito del músico Braunstein, por haber dado el nombre al movimiento musical. Como consecuencia, de 1971 a 1973, para impulsar este movimiento Romero creó los Festivales de la Onda Nueva en los que se presentaron destacados músicos y solistas tales como Franck Pourcel, Paul Mauriat, Astor Piazzolla, Juan Gabriel, Consuelo Velázquez, Eliana Pitman y Marco Antonio Muñíz, además de artistas venezolanos como Mirla Castellanos y Alfredo Sadel. Estos festivales significaron un gran esfuerzo económico (más de un millón de la moneda de ese momento) y organizativo para Aldemaro Romero. Desafortunadamente, estos festivales carecieron de proyección en el exterior, por lo que dejaron de existir, lo que no impidió que Romero siguiera difundiendo hasta donde alcanzaron sus esfuerzos, tanto en Venezuela como en el exterior los temas que había escrito varios años antes, adaptados a este movimiento musical. También tuvo un papel importante en el campo de la música culta. En 1979 fundó la Orquesta Filarmónica de Caracas, de la que fue su primer director y que desapareció años después, al negarle apoyo económico el gobierno del ex presidente venezolano Jaime Lusinchi hacia 1983 al suspenderle el subsidio anual que se le otorgaba, según palabras del mandatario "para evitar que Aldemaro se hiciera rico". También dirigió la Orquesta Sinfónica de Londres, la Orquesta de Cámara Inglesa, la Orquesta Rumana de Radio y Televisión y la Real Orquesta Filarmónica. 1980s En esta década, Aldemaro Romero incursiona en el negocio discográfico con su empresa Supra Vox en la que edita por vez primera álbumes con su propia voz, en géneros muy diferentes a los que había manejado previamente, más para complacer un antojo personal que por motivos comerciales. La disquera tuvo una vida efímera, pero a pesar de ello, Romero siguió haciendo programas de radio y televisión junto a su amigo, el humorista Manuel Graterol "Graterolacho" Santander y dedicándose a la actividad musical en diferentes facetas tales como hacer composiciones y proyectar vocalistas para difundir sus temas. Fallecimiento En los últimos años estaba semi-retirado, por lo que su actividad discográfica había cesado. Falleció al complicarse el estado de su salud, siendo diabético, con una oclusión intestinal en la mañana del 15 de septiembre de 2007. Premios En 1969 Aldemaro Romero recibió el Premio de la Paz de los intelectuales soviéticos, en el festival de cine de Moscú por la música de la película La Epopeya de Simón Bolivar. También obtuvo el primer premio como compositor y director en el Festival de las Palmas en Mallorca (España), el Festival Musical de los Juegos Olímpicos en Grecia, y en el Festival de la Canción Latina de México. Por su extenso trabajo, recibió numerosos reconocimientos en su país, siendo galardonado con las órdenes al mérito Andrés Bello, Diego de Losada, Francisco de Miranda y las órdenes del Mérito al Trabajo, todas en su primera clase, concedidas por el gobierno venezolano a los políticos, artistas y personas con logros excepcionales. En el año 2000 obtuvo el Premio Nacional de Música, y en 2006 los grados de Doctor honoris causa de la Universidad de Carabobo y Universidad Lisandro Alvarado de Barquisimeto. Legado El crítico musical Eleazar López Contreras (nieto del ex-presidente venezolano del mismo nombre) escribió lo siguiente acerca del legado de Aldemaro Romero: Los vastos conocimientos de Aldemaro Romero estaban fundamentados en su enorme talento, que le permitieron conocer y absorber el hecho musical desde la perspectiva de ejecutante, arreglista y director. Como quien tiene talento lo tiene para todo —tal como él solía decir—, Aldemaro lo tuvo en muchos campos, lo cual le dio una increíble experiencia en múltiples áreas relacionadas con la música. Esta feliz combinación de talento, conocimientos y experiencia fue la que le dio lustre a su fructífera carrera, la cual comenzó al iniciarse como precoz guitarrista y locutor infantil en la radio de Valencia, donde nació en 1928, y culminó al ser reconocido mundialmente como respetado compositor de intrincadas y originales obras de carácter académico, de las cuales dejó más de ochenta — muchas de ellas sin estrenar — cuando falleció en 2007, a la edad de 79 años. De acompañar a Rafael Lanzetta como guitarrista, pasó a ser incipiente pianista..., todo ello (ocurrió) cuando la familia se mudó a Caracas en 1942. Entonces, se escapaba de su casa para tocar con (conjuntos) cañoneros, en emisoras de radio y en algunos bares con piano y cabarets, de donde su padre, el severo maestro Rafael Romero, quien ya le enseñaba algunos rudimentos de la música, iba a sacarlo por las orejas. Muy pronto, el joven pianista pasó a tocar en el Hotel Majestic (alternando en otros dos lugares más, pues entonces hacía tandas en tres sitios). Tocar en esos locales significó conocer a importantes figuras (o a quienes lo serían, como fue el caso de Celia Cruz, que en 1944 se presentó en el Majestic como integrante de las bailarinas Las Mulatas de Fuego). Todo ello le ayudó a afinar su original estilo de pianista, pero también le permitió adquirir conocimientos que luego le ampliaron, desde el punto de vista téorico —porque Aldemaro siempre fue un autodidacta—, el pianista Moisés Moleiro y el maestro Rafael Minaya. Moleiro lo condujo por la vía de la pianística y de la música autóctona, mientras que Minaya le amplió su visión de la orquestación moderna y el jazz, a los cuales se sintió profundamente atraído Aldemaro, que admiraba la sonoridad de la orquesta de swing de este maestro dominicano-venezolano, la cual se nutría del repertorio y sonido de las big-bands norteamericanas. Como en esos tiempos la música en Venezuela era muy elemental, este hecho despertó en Aldemaro su afán innovador, el cual se inspiró inicialmente en lo bailable, en el grueso sonido de la orquesta neoyorquina de Machito y, en el plano del swing y el jazz, en las masivas sonoridades de Stan Kenton, a quien posteriormente le hiciera algunos arreglos, llevado de la mano de su amigo Chico O’Farrill. En su corto período de aprendizaje de lo popular, que abarca el comienzo de los años cuarenta, Aldemaro se convirtió en arreglista de la famosa orquesta de Luis Alfonzo Larrain, de quien recibió valiosos consejos profesionales y el ejemplo en el manejo de una orquesta, lo cual le hizo reconocer la importancia de la disciplina, la organización y la buena administración en agrupaciones de cualquier naturaleza. Ya de pantalones largos, mientras se desenvolvía como pianista y arreglista ocasional, a la vez que se asomaba a la composición (el bolero Me queda el consuelo lo escribió en 1945, a los diecisiete años), Aldemaro obtuvo sus primeras experiencias dentro de un cuerpo musical al ingresar como pianista en la Sonora Caracas y en Los Caciques y, luego, como pianista-director de la efímera orquesta Rafa-Víctor (en la cual tocaba el saxofón y clarinete Alirio Díaz). Esto le dio suficiente experiencia para, en 1949, ingresar a la orquesta de Luis Alfonzo Larrain, con la cual trabajó durante nueve meses. En ese mismo año, Antonio Cortez, quien entonces regentaba una tienda de discos (Discolandia) en El Silencio, le armó su primera orquesta, con la cual debutó en 1949. Dada la fiebre que entonces causaba el explosivo mambo, Aldemaro grabó varios surcos en un cine, a fin de generar el eco logrado por las grabaciones de Pérez Prado, y escribió uno propio: Radar. Dado su apego a la música de Billo, el público del patio no aceptaba su innovador sonido (si bien obtuvo cierto éxito con Los camarones); pero tuvo la suerte de ser llamado a Nueva York por Alfredo Sadel, con quien hizo temporada record de catorce semanas en el Chateau Madrid, del gallego Ángel López (quien doblaba como propietario de ese club y manager de Kid Gavilán). Firmado Alfredo Sadel por la RCA mexicana, Aldemaro se encargó de respaldar los que fueron los primeros éxitos del joven tenor (Señora María, etc.), los cuales arregló arreglados con innovadoras voces modernas, sin saxofones. Más adelante, Aldemaro le arreglaría a Sadel Alma libre, que el tenor grabó en Cuba haciendo dúo con Beny Moré, y todo un álbum (Fiesta latinoamericana), que grabaron en México. Después de la exitosa temporada de ambos venezolanos en Nueva York, y luego de viajar a Cuba y México con Sadel, Aldemaro produjo su impactante Dinner in Caracas. Corría el año de 1952 y el disco fue posible gracias que el productor Herman Díaz Jr. (de la RCA) aceptó grabarlo bajo el compromiso, hecho desde Venezuela por Amable Espina, de adquirir cinco mil discos. La cifra se quedó corta y el álbum fue el más vendido ese año en Venezuela y en toda Latinoamérica. Con este álbum inició la RCA Victor una serie de discos “Dinner”, correspondiéndole a Aldemaro la grabación de Dinner in Colombia, que fue seguido con otro (Flight to Romance) contentivo de música latinoamericana. La Victor luego le grabó otros discos de música venezolana con orquesta de salón, hasta que Aldemaro lo hizo por cuenta propia para su propio sello (Cymbal), para el cual produjo El garrasí y Criollísima (que contiene Concierto en la llanura, magníficamente orquestado sobre la grabación original de J.V. Torrealba, gracias a la técnica del ingeniero de sonido mexicano Pancho Cárdenas, quien tenía a su cargo las grabaciones de Pérez Prado y Esquivel). Durante su estada en Nueva York, Aldemaro tocó en diversas orquestas, enviado por el sindicato de músicos (en una de las cuales acompañó a la pareja de Dean Martin y Jerry Lewis), además de hacerlo con la suya propia en un LP de mambos al lado de Tito Puente, Tito Rodríguez y Noro Morales. Con su quinteto (de piano y vibráfono) tocó en el famoso resort Grossinger’s (donde tuvo como bailarín a Elliott Gould, futuro esposo de Barbra Streissand). Con su orquesta grabó también Stranger in Paradise (emulando un poco la trompeta y sonido de Cerezo rosa, que acababa de ser un hit de Pérez Prado, en 1955); con el quinteto grabó diversos temas, básicamente en ritmo de mambo-jazz y cha cha chas. En Venezuela, capitalizó sus arreglos de Dinner in Caracas y de otros álbumes similares en conciertos, en la Concha Acústica y en un programa de televisión (Conciertos Firestone). También produjo El Show de Aldemaro Romero, en el cual presentó a artistas como Louis Armstrong, Maurice Chevalier y Trini López, a quienes acompañó con su poderosa orquesta (la cual tuvo como coristas a las famosas Hermanas Dolly). En 1961 se escuchó el grito de ¡En el Ávila es la cosa!, creado por Aldemaro para los carnavales de ese año, en ese hotel. Alrededor de 1967 alternó con Tito Puente y La Lupe en El Molino de Tony Grandi (cantando Germán Fernando y Rolando Laserie), pero, años antes, se había presentado con éxito en diversos escenarios carnavalescos (como el Club Casablanca) y en otros locales, acompañando a artistas como Daniel Santos y otros. Poco después, hacia 1969, ideó la Onda Nueva, con la cual venía experimentando en el recinto del Círculo Musical (club de discos que ayudó a crear en 1963). Este estilo, que contó con el respaldo del toque oportuno toque de batería de Frank Hernández (El pavo), elevó el joropo venezolano a una música de mayor universalidad, al ser tocado con armonías modernas e inflexiones de jazz. La Onda Nueva debutó en el lujoso Novgorod de Altamira (Caracas) y culminó con tres fenomenales festivales mundiales (1971-73), a los que asistieron notabilísimas figuras internacionales que contribuyeron a popularizar este estilo como una expresión renovadora de la música venezolana. Además de sus numerosas grabaciones realizadas en diversos países, Aldemaro grabó en Los Ángeles La Onda en inglés y The New Wave, instrumental con el guitarrista Charlie Byrd. Sus docenas de composiciones incluyen números como Tonta, gafa y boba, Toma lo que te ofrecí, El Catire y De Repente. Algunas de ellas fueron para el cine (como el Tema de amor, para la producción ítalo-venezolana La epopeya de Bolívar) o para su propias grabaciones, como es el caso de Quinta Arauco, Doña Mentira, Carretera y Conde a Principal, incluidas en Dinner in Caracas Vol. 2, con el cual cerró el ciclo de música criolla con ropaje sinfónico, sin olvidar los LPs grabados en Londres con María Teresa Chacín y muchos otros de los tantos que deja como legado musical a Venezuela y al mundo y las presentaciones personales en diversos escenarios y festivales del mundo, en los cuales cosechó aplausos y premios. En 1978, Aldemaro fundó la orquesta Filarmónica de Caracas, de donde le quedó el gusto por escribir obras académicas, lo cual hizo con gran dedicación y maestría en la última década. Al revisar su hoja artística, podemos decir que Aldemaro Romero fue el músico más completo, más polifacético, más innovador y de mayor talento que ha tenido Venezuela.

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